viernes, 13 de abril de 2012

LA LLORONA - UNA ALMA EN PENA




Vagando por las calles, su escalofriante lamento atemorizó

durante siglos a todo aquel que lo escuchaba y generando

unas de las leyendas urbanas más conocidas de Mexico.




La Llorona - Un Alma en Pena




Consumada la conquista y poco más o menos a mediados

del siglo XVI, los vecinos de la ciudad de México

se recogían en sus casas con el toque de queda,

avisado por las campanas de la primera Catedral; a media

noche y principalmente cuando había luna, despertaban

espantados al oír en la calle, tristes y prolongadisimos

gemidos, lanzados por una mujer a quien afligía,

sin duda, honda pena moral o tremendo dolor físico.





Las primeras noches, los vecinos se resignaban a santiguarse

por el temor que les causaban aquellos lúgubres

gemidos, que según ellos, petenecían un

ánima del otro mundo; pero fueron tantos y tan

repetidos y se prolongaron por tanto tiempo, que algunos

osados quisieron cerciorarse con sus propios ojos qué

era aquello; y primero desde las puertas entornadas, de

las ventanas o balcones, y enseguida atreviéndose

a salir a las calles, lograron ver a la que, en el silencio

de las oscuras noches o en aquellas en que la luz pálida

de la luna caía como un manto vaporoso lanzaba

agudos y agónicos gemidos.

Vestía la mujer un traje blanco y un espeso

velo cubría su rostro. Con lentos y callados

pasos recorría muchas calles de la ciudad, cada

noche tomaba distintas calles, pero siempre pasaba por

la Plaza Mayor (hoy conocida como el Zocalo de la Capital),

donde se detenía e hincada de rodillas, daba

el último angustioso y languidísimo lamento

en dirección al Oriente; después continuaba

con el paso lento y pausado hacia el mismo rumbo y al

llegar a orillas del lago, que en ese tiempo penetraba

dentro de algunos barrios, como una sombra se desvanecía

entre sus aguas.







"La hora avanzada de

la noche, - dice el Dr. José María Marroquí-

el silencio y la soledad de las calles y plazas, el

traje, el aire, el pausado andar de aquella mujer misteriosa

y, sobre todo, lo penetrante, agudo y prolongado de

su gemido, que daba siempre cayendo en tierra de rodillas,

formaba un conjunto que aterrorizaba a cuantos la veían

y oían, y no pocos de los conquistadores valerosos

y esforzados, quedaban en presencia de aquella mujer,

mudos, pálidos y fríos, como de mármol.

Los más animosos apenas se atrevían a

seguirla a larga distancia, aprovechando la claridad

de la luna, sin lograr otra cosa que verla desaparecer

llegando al lago, como si se sumergiera entre las aguas,

y no pudiéndose averiguar más de ella,

e ignorándose quién era, de dónde

venía y a dónde iba, se le dio el nombre

de La Llorona."







El

Origen de la Llorona






El antecedente mas conocido de la leyenda de la llorona

tiene sus raices en la mitologia Azteca. Una versión

sostiene que es la diosa azteca Chihuacóatl,

protectora de la raza. Cuentan que antes de la conquista

española, una figura femenina vestida de blanco

comenzó a aparecer regularmente sobre las aguas

del lago de Texcoco y a vagar por las colinas aterrorizando

a los habitantes del gran Tenochtitlán.


"Ay, mis hijos, ¿dónde

los llevaré para que escapen tan funesto destino?"
,

se lamentaba.


Un grupo de sacerdotes decidió consultar viejos

augurios. Los antiguos advirtieron que la diosa Chihuacóalt

aparecería para anunciar la caída del

imperio azteca a manos de hombres procedentes de Oriente.

La aparición constituía el sexto presagio

del fin de la civilización.


Con la llegada de los españoles al Continente

Americano, y una vez consumada la conquista de Tenochtitlan,

sede del Imperio Azteca, años mas tarde y después

de que murio Doña Marina, mejor conocida como

la "Malinche" (joven azteca que se convirtió

en amante del conquistador español Hernán

Cortés), se decía que esta era la llorona,

la que venía a penar del otro mundo por haber

traicionado a los indios de su raza, ayudando a los

extranjeros para que los sometieran.







Representa normalmente a una madre que se lamenta por

la pérdida de sus hijos y siempre aparece con un

vestido y velo blancos aunque puede variar según

la historia o la región donde aparece.

Las

"Otras" Lloronas






Esta leyenda se extendio a otros lugares del Pais, manifestandose

de diversas maneras. En algunos pueblos se decía

que la llorona era una joven enamorada que habia muerto

en vísperas de la boda y traía al novio

la corona de rosas blancas que nunca utilizó.





En otras partes, se creía que era una madre que

venía a llorarle a sus hijos huerfanos.





Algunos afirman que es una mujer que ahogó a

uno de sus hijos y por la noche lo busca a lo largo

de los riachuelos o quebradas, exhalando prolongados

lamentos.





Otra descripción de la llorona es la siguiente:


Mujer de figura desagradable, alta y desmelenada, de

vestido largo y rostro cadavérico. Con sus largos

brazos sostiene a un niño muerto. Pasa la noche

llorando, sembrando con sus sollozos lastimeros, el

terror en los campos, aldeas, y aún en las ciudades.





Se hace referencia a este personaje acorde con la tradición

oral, donde se le define como una madre soltera que

decidió no tener a su hijo y por eso aborta,

acarreándole esto el castigo de escuchar permanentemente

el llanto de su niño. Este castigo la desesperó

y la obligó a deambular por el mundo sin encontrar

sosiego, llorando, gimiendo e indagando por el paradero

de su malogrado hijo.


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